lunes 8 de febrero de 2010

La mercantilización del social media pasa factura

Según el último Barómetro de Confianza Edelman, publicado en AdAge (‘In Age of Friending, consumers trust their friends less’), demuestra que el número de personas que ven a sus amigos y compañeros como fuentes fidedignas de información sobre una empresa se redujo en casi la mitad, del 45% al 25%, desde 2008

“Es un signo de los tiempos”, dice el informe. Una lección para los vendedores es que los consumidores tienen que ver y oír cosas en cinco lugares diferentes para creérselo.

El consumidor es más escéptico, pero con todos los medios. Así la credibilidad de la televisión bajó 23% y las noticias de la radio y los periódicos se redujeron 20% entre 2008 y 2010.

Considero que el problema no es tanto de las plataformas como Twitter o Facebook sino es un problema de mercantilización de la relaciones y la percepción de pérdida de autenticidad hacia los usuarios. La credibilidad del peer-to-peer también se resiente de la masificación de los supuestos círculos de contactos. Una banalización que también contribuye a la dilución de los niveles de confianza.


El boca-oreja sigue siendo muy poderoso, pero no tanto de cualquier persona, sino de un núcleo de personas concretas e influyentes, de reconocida autenticidad, que son los que todavía gozan de confianza y credibilidad.

Para mí no es tan una cuestión de pérdida de credibilidad de los social media, tan sólo que se sofistica y empieza a abandonar las actitudes “broadcast” de sus inicios. A partir de ahora deberá pulir sus enfoques, estrategias y operaciones. Como decía en el Necesidad de una inteligencia social 2.0’ la edad digital nos exige de nosotros una competencia social mayor, no menor.

Hemos entrado en una segunda etapa de los social media, en la que hay que cultivar más que nunca la inteligencia social y las cinco competencias vitales proclamadas por Kart Albrecht (“consciencia situacional, presencia, autenticidad, claridad y empatía”). Las personas con alta inteligencia social son las que tienen “comportamientos nutritivos” y continuarán siendo auténticos faros y nodos para los demás. Seguramente ahora más que nunca.

domingo 7 de febrero de 2010

Los nuevos referentes

Las crisis de liderazgo son objetos de sesudos análisis de expertos. Centrados muy especialmente en el ámbito de la política. El descrédito de esta clase es un fenómeno de colosal importancia, hasta el punto de ser etiquetada ya, como uno de los principales problemas de la sociedad actual.

Como dice el artículo de Anxo Lugilde 'Crisis de liderazgo' los dirigentes aparecen desbordados por la crisis (ups! perdón). Pero si hay una cosa que fastidia más que nunca al ciudadano de a pie, es la sobreactuación de “nuestros” dirigentes, que habitualmente acaba con alguna sonada metedura de pata. Encima de mala gestión, nulo liderazgo hacen payasadas con el dinero de nuestros impuestos.

Ante semejante panorama no es extraño que los nuevos referentes estén casi por entero vinculados al mundo del espectáculo y del deporte. Especialmente a este último. Ahí están personajes convertidos en marcas icónicas como Rafa Nadal, Fernando Alonso, Cristiano Ronaldo, Pau Gasol, Messi o alguna sorpresa –por su autenticidad- como el propio Pep Guardiola.

Nuestra sociedad está un poco enferma, aunque eso ya lo sabíamos. Parece que lo único que nos queda, nuestro único consuelo, es estar pegados a los grandes acontecimientos deportivos o nutrirnos durante toda la semana de lo único que nos motiva, despierta emociones y respeto.

El círculo se cierra con los éxitos deportivos. Sólo hay que ver las repetidas fotos del político de turno con los campeonísimos del momento. Aprovechando cualquier oportunidad mediática para salir a escena, contrarrestando su enanismo popular y su falta de talla de líder.

Sólo espero el día que nuestra sociedad y especialmente los medios de comunicación –los mismos que han creado las ‘estrellas mediáticas’- empiezan a considerar referentes a emprendedores y empresarios. Puede que no hagan vender más periódicos, que tampoco alimenten las suscripciones a sistemas de televisión de pago. Pero crean puestos de trabajo, riqueza y son la esencia de nuestra economía… y juraría que esos medios de comunicación también viven de la publicidad, esa que renace cuando la economía marcha y que permita a su clientela pagar su cuota.

La envidia es mala, pero todavía es peor ese miedo atávico a la figura de una persona que arriesga su dinero, conocimientos y empeño en tirar adelante una empresa.

Son casos excepcionales, pero los hay a miles. La mayoría anónimos. Han surgido a pesar de nuestro sistema educativo y de un entorno donde la principal vocación como país es ser funcionario o famoso (de lo que sea). A los emprendedores y empresarios parece que sólo son merecedores de la pátina de la celebridad cuando aparece el fracaso. Te señalan y se ensañan con ganas.

Los emprendedores y empresarios no son héroes, aunque a veces consiguen auténticas hazañas. No necesitan salir en el papel couché, aunque algunos aparezcan. No son extraterrestres aunque algunos son personas extraordinarias. Incluso no todos son auténticos líderes, pero son capaces de tira adelante importantes empresas.

A quiénes no entiendan la rotunda impericia de nuestros líderes y se pregunten por qué, les daré una pista. Más allá de la anacrónica política dura de partidos, y sin necesidad de emplear lupa, comprueba cuantos de los principales líderes políticos actuales ha sido emprendedor y empresario antes que político.

Para los escépticos aclaro que ser emprendedor y empresario no garantiza nada, no da bula para nada. En cambio sí suele desarrollar un sentido de practicidad y equilibrio entre los retos, el equipo, la situación del mercado y su competitividad, lo que ingreso y lo que gasto, y dar explicaciones sobre los resultados.

Y ahora déjame decirlo alto y claro. Sólo saldremos de este período de incertidumbre y desasosiego, gracias a los emprendedores y empresarios, no te quepa ninguna duda.

viernes 5 de febrero de 2010

Nuestra primavera, tu primavera

Sé perfectamente que no hemos llegado a nuestra primavera astronómica, tampoco a la meteorológica. Escribo este post todavía descomprimiendo de mi roadshow particular del día anterior. Hay buenas noticias. Estoy cansado pero optimista.

Lo hemos conseguido. Empiezo a apreciar con cierta nitidez la diferencia entre una idea y una ideología. El Web Series Festival no es una idea, es una ideología. En el Diccionario María Moliner lo define como “Conjunto de ideas o de ideales. Doctrina, ideario.”

La trama del Web Series Festival no es perfecta. La bisoñez de la iniciativa es evidente, la tejemos sobre la marcha, pero lo hacemos en el momento justo y con la energía adecuada.

Cuando el dinero escasea o falta, hay que convencer, seducir con ideología y proyectos. Es cierto que con eso no se pagan facturas, pero se dan los pasos para conseguirlo. Tampoco se trata de aprovecharse de la buena fe de nadie. Nada más lejos. Más bien de buscar cómplices, aliados y compartir objetivos. De ser generosos con los demás y de no acaparar protagonismo en exceso. Fundamentalmente de aunar voluntades. Sumar fuerzas y compartir el “ahora o nunca”.

Cuando se teje la red de complicidades, la inercia y la masa crítica juega a nuestro favor. Te preguntarás a qué vienen estas reflexiones ininteligibles en voz alta. Es muy sencillo. Constato y admito que hemos estado demasiado acostumbrados a guerrear de forma individual. Nuestra obsesión por los virreinatos nos está llevando a asumir impertérritos el terrible riesgo de acabar diluidos… en un océano de mediocridad. O directamente condenados a desaparecer.

Aspiremos a más. Ya sé que vivimos rodeados de gente derrotada, quejosa, solitaria y escéptica ante las nuevas iniciativas. Invitémosla a subir a bordo junto a los que nos apetece mirar adelante. Sumémosles junto quienes nos importa construir, aportar el granito de arena y si puede ser, edificando proyectos divertidos y que trasciendan. Algo en lo que creer. Esperanza.

Durante las últimas tres semanas, en mi particular roadshow con el Web Series Festival, lo he visto claro. La gente está desorientada, cansada, muy harta de todo, especialmente de los rigores del invierno. La temperatura no se templará de un día para otro. Pero la luz diurna ya se alarga. Hoy un poco más que ayer. La primavera ya ha está llegando, al menos la anímica.

En Nikodemo, hoy hay más luz que ayer.

martes 2 de febrero de 2010

Mundo regulado o mundo abierto

Casi el 80% de las salas de cine catalanas han estado cerradas este pasado lunes para protestar contra el Proyecto de Ley de la Generalitat que obligará a que la mitad de las películas estén dobladas o subtituladas al catalán.

Personalmente esta polémica me parece estéril. Comprendo a los empresarios cinematográficos a programar las películas con el idioma que les parezca oportuno (sea catalán, inglés, francés, sueco o chino cantonés), tanto como la sensibilidad hacia mi lengua.

Obsesionarse en legislarlo todo, conduce a un callejón sin salida creando situaciones problemáticas. Demonizando a unos empresarios que sólo intentan tirar adelante con su negocio, todavía lo estropeamos más.

Estos días he oído y leído un montón de estupideces. Ya se sabe que cuando las situaciones se calientan surgen extremos fascistas en ambos extremos. Seamos positivos. Tendríamos que avergonzarnos durante sólo unos minutos y dedicar el resto del tiempo a aprovechar las oportunidades que parecen escondidas a ojos de los cenutrios de ambos bandos.

Leía una sencillo tuit de Ricard Espelt que creo que sintetizaba mucho la contradicción del momento y aportaba una vía notablemente más sensata hacia donde deberíamos apuntar: “Imaginemos un país más preocupado por crear buen producto que en crear políticas lingüísticas proteccionistas (#versión_original)

El futuro se suele escribir más en los que aprovechan oportunidades que en los que solucionan problemas. Lógicamente obviaré a los que usan descaradamente los problemas en beneficio propio. Un futuro entre los que permanecen en el estancamiento y los que acogen el dinamismo.

Como decía Virginia Postrel en ‘Future and Its Enemies’: “La manera en que vemos el futuro en evolución nos dice quiénes somos como individuos y como civilización: ¿Buscamos el estancamiento –un mundo regulado y superorganziado-, o escogemos el dinamismo –un mundo en constante creación, descubrimiento y competencia? ¿Valoramos la estabilidad y el control, o la evolución y el aprendizaje? ¿Pensamos que el proyecto requiere un proyecto central, o vemos como un proceso descentralizado y evolutivo?

¿Pensamos que los errores son desastres permanentes, o los vemos como subproductos corregibles de la experimentación? ¿Reclamamos lo predecible, o disfrutamos de las sorpresas? Estos dos polos, el estancamiento y el dinamismo, definen cada vez más nuestro panorama político, intelectual y cultural. La pregunta central de nuestro tiempo es qué hacer respecto al futuro, una cuestión que crea una profunda brecha".


¿Y tú en qué lado quieres estar? En los pretenden regularlo todo y se obsesionan con los problemas? ¿O en los prefieren un mundo abierto, miran más allá e intentan aprovechar las oportunidades?

lunes 1 de febrero de 2010

Recuperar a la generación despistada

Cuando tengo sesión de tutoría-coaching con mis alumnos, es fundamentalmente para contrastar aspectos acerca de su carrera profesional. Sobre cómo orientarla, su optimización, próximos pasos, decisiones complejas. En verdad son sesiones en las que se aprende mucho.

Por el hecho de ser alumnos del máster no tienen su futuro garantizado, en absoluto. Aunque es cierto que probablemente lo tendrán mejor que otros. Siempre me gusta insistir en que depende de la actitud de cada uno. El título no garantiza nada, la actitud te acerca más.

Todos conocemos a gente brillante sin másters. O incluso sin licenciatura. Y también justo todo lo contrario. A coleccionistas de títulos, a cual más rimbombante pero que no te gustaría tenerlo en mi equipo, ni gratis. Y es que un título, no hace a la persona.

Algunos pueden extrañarse que con mi vínculo al máster de marketing directo y digital de Idec-UPF haga estos comentarios. Pero justamente los hago porque ese es el espíritu que intentamos inculcar y desarrollar.

Hace pocos días una tutoría-coaching me inspiraba para el post. Licenciada, con nivel alto de inglés, cuatro años de buena experiencia profesional. Se fue al paro. Ahora trabaja media jornada en una buena empresa, gana poco, aprende mucho y encima dispone de más tiempo para aprovechar al máximo el máster.

Está inquieta. Un poco preocupada. “Tengo 26 años y cuando estaba en la universidad pensaba que a esta edad sería directora de marketing” “cuando me quedé en paro me agobié", “luego llegué a la conclusión que necesitaba resetearme y del ‘ahora o nunca’ con un máster”. Ahora está contenta, con menos dudas pero aún temerosa de desaprovechar la oportunidad.

En general son una generación que han crecido felices y bastante sobreprotegidos. Una adolescencia escasamente rebelde (¿para qué si ya lo tenían todo?). Algunos se aproximan a la treintena. Siguen trabajando duro para hacerse un hueco en el mercado. El presente es precario, pero es lo que hay.

La mayoría de mis compañeros de promoción están en el paro o simplemente sin trabajar” me describe otra licenciada en Comunicación Audiovisual de veintitantos años que trabaja en una pequeña empresa. Se considera afortunada, pero queda lejos ese brillante futuro que le prometieron durante su etapa universitaria. La crisis apareció en plena rampa de aceleración laboral. La mayoría no se han emancipado y siguen (con)viviendo con sus padres. Y así seguirán a medio plazo.

Las universidades y especialmente algunas escuelas de negocios, alimentan esas expectativas y las convierten en poco menos que su único y principal argumento de venta. Esa venta de títulos milagrosos es extraordinariamente peligrosa. El ‘buscar trabajo’ está obsoleto, pero la promesa de que ‘te convertirás en director de marketing’ también. Es imprescindible substituirlo por un ‘te enseñaremos a buscarte la vida’.

Están despistados, cuando no, indignados. Se licenciaron, dominan idiomas e hicieron másters de todo, pero la estabilidad y el éxito profesional, no llega. Ni se le espera.

El mercado laboral anda revolucionado, pero los funcionarios de la formación universitaria siguen con lo suyo, suministrando grandes raciones de conocimientos inútiles o desfasados. Y sobretodo produciendo alegre y eficazmente ‘personas que exigen empleos’. Todo un logro.

Ante esto hay poco que hacer. La mayoría de los profesores universitarios forman parte de clanes intocables. Hace tiempo han perdido contacto con la realidad. Los daremos por perdidos. Tan sólo podemos confiar que un milagro invierta su avanzado proceso de momificación.

Lo único recuperable son aquellos chavales de veintipocos años. Aquellos que tiene ganas de espabilarse y pelear con intensidad por lo que quieren. “Desperézate, deja de quejarte y de encontrar excusas” les diría.

“Abre los ojos y aprovecha las oportunidades” que todo está por hacer y está interconectado. “Sigue blogs, escribe si puedes”. Como dice Trina Milán añadiría un “aprende a buscar y a mantener la curiosidad”. A lo que seguiría un “implícate en eventos de tu sector, también con los relacionados a Internet. Trabaja tu perfil profesional en las redes sociales. Conéctate con gente a la que te gustaría emular profesionalmente, convéncelos para que sean tus mentores o simplemente que su conversación active tus neuronas”.

Y sobre todo “invierte tu tiempo, tu dinero, tu energía, en algo que te verdad te apasione… pero hazlo ahora”.

jueves 28 de enero de 2010

Nace el Web Series Festival


El Web Series Festival es un evento 2.0 de pilotos de ‘web series’ organizado por Nikodemo.tv. La historia de su nacimiento es sencilla. Después de la favorable acogida de Nikodemo.tv a lo largo del último trimestre del 2009 y tras una oportuna reflexión, tomamos rápidamente la decisión de arrancar el proyecto. Se inicia a primeros de febrero y acabará a finales de mayo con elección de ganadores y la correspondiente entrega de premios.

La iniciativa potencia el crecimiento de Nikodemo.tv, o sea no es puro altruismo, pero nos gusta creer que también servirá para identificar jóvenes talentos, fomentar la creación del video online de calidad y ofrecer una ventana/escaparate de relevancia para contenido de calidad hecho aquí.

El Web Series Festival tiene muchos retos. El primero, pensar en ‘web series’. Nada de cortos pedantes que nadie entiende. Queremos que todo el mundo se lo pase bien. Que sea el inicio de algo importante, pero buscamos agradar al público consumidor. Notable diferencia con los eventos de ‘alfombra roja’.

Concebir un formato experimental ha sido el segundo reto. Queremos aprovechar el evento para mostrarlo y promocionarlo ante la máxima audiencia que seamos capaces de reunir en Internet. Todo en abierto. En una web accesible sin restricción alguna, para que todo el mundo vote, comente, valore y comparta.

El tercer reto ha sido configurar un jurado experto, multidisciplinar y dispuesto a jugársela con un formato experimental, cuyo eje es la votación popular. Creo que es de nota haber convencido a Isabel Coixet, Manuel Cristóbal (Productor de Cine), Fernando de Felipe (Crítica de TV, Catedrático de Cine,..), Joaquín Reyes (Actor), Nacho Vigalondo (Director Cine), David Matamoros (Productor TV y Cine), Mar Coll (Directora Cine) y Sebastián Muriel (Dtor.Gral de Red.es).

El cuarto reto es el presupuesto. Elevado para nuestra economía, pero necesario para un evento decente. Especialmente en el apartado de premios. Hacerlo atractivo para los productores es lo que da sentido a todo. Puedo adelantar que habrá un mínimo de 10.000 € de premios en metálico a distribuir entre pocos escogidos. Los ganadores podrán pasar a formar parte de Nikodemo.tv y algún suculento detalle que todavía no puedo revelar.

El quinto reto es reunir un pool de marcas que crean y apoyen el proyecto desde el inicio. En sus múltiples formatos de participación (partner, patrocinador, colaborador,…) y con ganas de aportar su grano de arena.

Hasta el momento estamos gratamente sorprendidos por la acogida. A pesar de los pocos días que llevamos dedicados a la tarea, los resultados son esperanzadores. Habrá alguna sorpresa muy importante. Diría que el inicio de alguna larga relación…

Ya contamos con varias respuestas afirmativas –todavía no firmadas- que en breve oficializaremos. En la cocina, y a fuego rápido, cocinándose unos cuantos más.

El sexto reto será atraer a la mayor cantidad de productores de video. Aquí compiten todos contra todos. Amateurs con profesionales. Juntos y revueltos, igual que en Internet. Se buscarán formatos cortos, sin condicionar en cuanto a duración, pero limitando a un rango de entre 4 y 7 minutos por video. Se valorará lo habitual, pero sobretodo su carácter de web serie (recuerdo que esto no es un festival de cortos clásicos). Poco más. Más fácil es difícil.

El séptimo será atraer e involucrar al suficiente número de usuarios en este festival 2.0. Aquí, los 800 mil usuarios únicos de Nikodemo.tv y los media partners que nos han prometido su apoyo, serán decisivos ¿Cuántas cadenas de televisión permiten emitir y ensayar con audiencia los pilotos de series?

El carácter experimental del Web Series Festival es el denominador común. Tanto el tipo de participantes, como su carácter abierto. Todavía no sabemos ni el día ni el sitio en el que se desvelarán el nombre de los premiados y se les hará entrega de los premios. Sólo sabemos que será la última semana de mayo, que queremos retransmitirlo en directo en video streaming por la web y que nos lo queremos pasar muy, muy bien.


El lanzamiento oficial será en unos días, pero no quiero perder ni un minuto para adelantaros la iniciativa y empezar a sumar voluntades que nos ayuden a empujar un poco el (nuevo) audiovisual ¿Colaboras con nosotros?

miércoles 27 de enero de 2010

Hipersegmentación y personalización, de los quarks a la playlist

Desde que Theodore Levitt, escribió hace medio siglo el artículo "Marketing Myopia" ha llovido bastante. Estos días, ando pensando en una próxima charla -a la que me han invitado amablemente- para hablar de “personalización” en el ámbito de lo audiovisual.

Parecerá un contrasentido, pero hacía mucho tiempo que no me detenía a pensar en ese término que tantas páginas y horas había ocupado en mi actividad profesional en el pasado ¿Estoy desactualizado? Estaré perdiendo algún tren?

Quizás porque lo hemos asimilado como algo normal. O porque ya ha pasado el efecto novedad en las agencias y en los departamentos de marketing. Siguiendo con la reflexión también doy con la extraña convivencia entre la personalización y la hipersegmentación. Dos conceptos complementarios, pero diferentes.

La personalizaciónes la adaptación de un producto, servicio o contenido a una persona o usuario, en función de sus características, preferencias personales o información previa que proporciona”. La hipersegmentación se asocia a la precisión en la definición de segmentos, acotando los consumidores con preferencias más parecidas entre si, diluyéndose progresivamente la definición de segmentos de sus orígenes. Esa es una evolución que parece natural y bastante obvia.

Una tendencia que lleva a imaginar que podríamos tender al infinito en el proceso de segmentación, con lo que tendríamos un mercado conformado por n segmentos, en donde n es también el nº de consumidores y en el que cada consumidor es un segmento individual.

Muy bonito ¿Y ahora qué? En realidad este ejercicio es pura abstracción. Desde el punto de vista práctico hay dificultades para encontrar viabilidad a este extremo de personalización. ¿Una utopía?

Claro es que no es lo mismo ser agencia, anunciante o medio. Para la agencia (especialmente la digital) aboga por la personalización. En cambio, el anunciante piensa en que no puede hacer ofertas relevantes para cada individuo. A los medios, se les hace directamente un nudo en el cerebro. Acaso estamos insinuando entregar a cada individuo algo distinto. ¿Quién asume ese coste de crear y entregar un mensaje distinto? Un esfuerzo intensivo en tiempo y recursos. ¿La respuesta? Casi nadie hasta ahora.

La tecnología ha avanzado mucho en esta dirección, pero ese camino utópico en marketing se parece a la epopeya de la Física en busca de partículas subatómicas más elementales. Había que llegar al punto final, concluir el intento para encontrar los fundamentos de la construcción de la materia.

El avance tecnológico permitió demostrar que había un mundo subatómico por debajo de los protones y electrones que eran las partículas más pequeñas del universo, lo más pequeño que el hombre ha logrado identificar: los quarks. A partir de ese punto, no se podía profundizar más.

Volviendo al mundo del marketing, comprobamos a diario como las tecnologías (de información) nos facilitan una mejor y mejor profundidad del conocimiento del cliente. Añadamos la contribución de los medios, con su desmasificación, audiencias más fragmentadas, focalización en targets, con una eficiencia que se incrementa cualitativa y cuantitativa.

También es imprescindible celebrar los avances tecnológicos en materia de producción. De hecho, no es ninguna sorpresa personalizarnos unas zapatillas de deporte, una bicicleta o un ordenador, de la misma forma que lo hacemos con una póliza de seguro.

Pero hay límites razonables. Al igual que en el mundo de la Física, hay un mundo subatómico, que encontramos partículas que no puede considerarse como elementales y que carecen de sentido práctico.

De la misma forma, aunque las posibilidades de tunning de unas zapatillas son ilimitadas, hay un punto –dictado por el sentido común y la viabilidad económica- donde pierde el sentido profundizar más. Un punto en el que parece que estaríamos cerca del descubrimiento de los quarks del marketing.

En algunos aspectos seguiremos deseando esas zapatillas multicolor, únicas en el universo, como una manifestación más de nuestro orgullo diferenciador más naïf. Habrá que saber por qué lo hacemos. Probablemente porque nos hace un poco más “herds”. No herds de masas según el esquema del siglo pasado, sino herds de nicho, tremendamente más complicados de identificar y de seguir.

Y probablemente esos herds, tendrá su propia playlist de experiencias. Gozarán compartiendo sus gustos musicales, audiovisuales, gastronómicos, para vestir, sus locales preferidos, sus zapatillas tuneadas… O sus estilos de vida término como lo suelen envolver los expertos.

Como decía Mark Earls, “nuestra especie es ante todo social”. “Nosotros y nuestro comportamiento se forma a través de nuestra interacción con los demás, desde el momento en que nacemos hasta el día de nuestra muerte”.

En verdad, la mayor parte del contexto de nuestra vida individual se compone de otras personas. Lo que hacemos está determinado por este contexto. Los símbolos, las marcas, los productos, la comunicación toman relevancia cuando somos capaces de contextualizarlas.

Efectivamente, somos más herds -y más sociales- de lo que seguramente nos gusta admitir. Así, no es extraño que la publicidad boca-oreja acabe siendo la fórmula de publicidad más creíble para los consumidores. Entonces, más que buscar el quark del marketing, deberíamos facilitar su playlist, y estudiar cómo la elaboran y la comparten. ¿No crees?

lunes 25 de enero de 2010

Tripulación, silencio y viento de proa

Una amiga me preguntaba cómo definiría mi estado anímico actual. ‘Montaña rusa’, le contesté. Días más tarde, pensándomelo mejor, creo que lo que describiría con más exactitud es ‘navegando con un notable temporal’. Con un intenso viento, a menudo exactamente opuesto al rumbo en que nuestro barco pretende dirigirse como puerto de destino.

Sabíamos que no sería un viaje placentero, pero cuando estás en plena travesía compruebas la incomodidad de la experiencia. El viento somete al barco y su tripulación al vaivén de las olas, la tripulación se moja (unos más que otros), otros se marean. La exigencia física y mental es elevada.

En estas situaciones es esencial que cada cual sepa qué tareas, cómo y con qué frecuencia le corresponden. Debe cumplirlas y dejarse de escaqueos o quejidos variados. Hay momento para todo, de fiestas, de vacaciones,… y de arrimar el hombro.

Con el paso de los años, uno se conoce mejor. Aunque más tarde que pronto, descubres que no te gusta navegar en aguas tranquilas. Ya son demasiados años para ser casualidad. Me van las condiciones difíciles, con temporal. Haberlo hecho en barcos y tripulaciones diferentes tiene su punto de morbo. Evidentemente sólo apto para especimenes como el que escribe.

Llevo poco equipaje. Voy ligero. En forma de convicciones y creencias, que –por supuesto- no todo el mundo comparte. Tampoco lo pretendo. En el fondo son bastante simples y han ido evolucionando con los años. Por fortuna, soplar velas también tiene su cara buena.

A saber. Compromiso, perseverancia, retos, esfuerzo, rapidez, exigencia, honestidad, transparencia y humildad, son los ingredientes indispensables. Desde luego no nací con todos ellos. Para nada. La inmensa mayoría los aprendí a presión durante alguna travesía.

Cuando alguno se incumple, me incomodo. Depende de cual sea, se hace insostenible. Con dos, hay emergencia. Creo en los proyectos, pero fundamentalmente en quien los empuja. Y para nada creo que una empresa tenga que ser una democracia asamblearia.

A mí lo de esas prácticas me va poco. Mejor dicho, nada. Tampoco lo de los derechos adquiridos ‘porque sí’. Algunos dirán que soy de la línea dura. Poco dado a la familiaridad con el equipo, que comunico poco y que tengo poca paciencia. Discutible. El tiempo escasea y, ciertamente, algunos parecen olvidar que no estoy donde estoy para hacer amigos con los que salir de copas. Lo imprescindible lo sabe quien tiene que saberlo y quien suma. Los silencios hacen el resto.

El que busca encuentra. Quien quiere estar informado, lo está. No vale el “no me había enterado”. De la misma forma que abres la boca para exigir, también sirve para preguntar ¿Somos adultos o no?

La barca se mueve ¿Zozobra? Tranquilo, nadie quiere abandonarla apresurada y torpemente. A eso se le llama instinto de supervivencia. Se mueve porque el temporal sigue, y el oleaje es fuerte y peligroso. Cuando el viento viene de proa es necesario ceñir velas y modificar el rumbo para seguir navegando, aunque no sea en la dirección que habíamos previsto inicialmente. Pero eso sí -como dice Tornabell- “acercándonos al objetivo”.

Hay que ser incisivos para avanzar. La proa es la extremidad del barco, que afinada, va cortando las aguas para disminuir al máximo posible su resistencia al movimiento. Con rapidez, sin concesiones, atento a los cambios de viento y de ritmo, así debemos avanzar.

Si no te gusta el rumbo, los cambios de ritmo o emplearte a fondo, aprende a nadar, porque mojarte te vas a tener que mojar sí o sí. Por tanto, es recomendable preguntar o mejor -créeme- directamente seguir remando hacia donde toca.

Aunque tranquilo, siempre habrá una cadena de montaje, con sindicatos, en los que seguro que podrás apretar mucho las tuercas.

domingo 24 de enero de 2010

Para Albert con afecto de Pau Gasol

Soy aficionado al basket. Mucho más que al fútbol. Y por supuesto un admirador de Pau Gasol. Por eso cuando me enteré que mi cuñada Marina -interiorista de profesión-, estaba trabajando para Pau, se me pusieron los dientes largos. Larguísimos.

Los compromisos deportivos de los super profesionales jugadores de la NBA no permiten ninguna distracción, mucho menos de las estrellas de Los Angeles Lakers. Así que aprovechando un viaje de mi cuñada a Los Angeles para despachar con Pau, no pude evitarlo “No vuelvas sin una camiseta dedicada de Pau” ;)

Dicho y hecho. Ayer me la entregó. Y aprovechó para contarme algunas anécdotas del viaje, ente ellas su visita al Staples Center donde Los Lakers se enfrentaron a los Orlando Magic. Ver el partido a lado de Jack Nicholson, Pe, Javier Bardem, etc. en la zona VIP, tiene que darle al asunto todos los ingredientes de una experiencia única. Si algún día lo consigo, prometo contar todos los detalles.

De momento y en cualquier caso, yo ya tengo mi preciada camiseta dedicada. Ahora sólo me queda mi foto con Pau y verlo en directo en el Staples Center.



viernes 22 de enero de 2010

Sandro Rosell y el Barça 2.0

Ha habido dos momentos especialmente amargos en mi relación con el Barça. El primero fue hace muchos años, en 1986 en la final de Sevilla contra el Steaua de Bucarest. Ese día lloré de rabia y decepción. Juré no volver a llorar nunca más por un partido de fútbol.

El segundo episodio lo viví –profesionalmente- en la primavera de 2003 en las elecciones a Can Barça. Una experiencia curtidora en la que descubrí lo emponzoñada que puede ser la realidad interna de un proceso electoral.

Hoy las circunstancias son muy distintas. El Barça de las 6 copas ya es mítico. Irrepetible, probablemente. Un equipo de leyenda que contrasta con uno de los momentos más bochornosos y ridículos a nivel social e institucional. Al menos desde que tengo uso de razón.

Ahora mismo hay varias razones incuestionables: el Barça necesita aire fresco, transparencia, paz social, transversalidad y pluralidad, representación institucional con charm, inteligencia estratégica e innovación, evolucionar y adelantarse al futuro.

Preguntaba en clase del máster, en una sesión dedicada a fidelización y lealtad, qué creían más probable, cambiar de religión o de club. La respuesta fue unánime. El Barça forma parte inseparable de nuestra vida. Personas de aquí y de allí. Ciudadanos del mundo. Gane o pierda, lo vivimos con intensidad. Podemos aguantarlo casi todo, menos hacer el ridículo institucional.

En verdad esa es una de las razones que me llevó a unirme, desinteresadamente y sin titubeos, a este privilegiado grupo que formamos el Consell 2.0. Un grupo desde el que ya damos nuestro apoyo a @sandrorosell a través de la página “Donem suport a Sandro Rosell”. Un grupo cuya creencia no es sólo contribuir al triunfo en las urnas, sino también convencer y construir un Barça más ‘abierto’. Un Barça 2.0

Hay una segunda razón para estar implicado. Se trata de quien forma el Consell 2.0. Es auténtico privilegio pertenecer, construir y compartir con Dídac Lee, Marc Cortés, Francesc Grau, TrinaMilán, Marco Cimino, Xavi Bermúdez, Ricard Castellet, Jordi Pérez, Albert Medrán, Kim Ruiz, Josep Campmajó, y una larga lista de hasta 27 bloggers, emprendedores, empresarios, gente convencida e innovadora.

Sinceramente, todavía conozco poco a @sandrorosell, aunque lo suficiente para saber que no es perfecto. No obstante, lo que nos ha explicado directamente él y su hermano -una grata sorpresa, por cierto- me ha convencido. Tampoco es un geek, por eso se ha rodeado de los más adecuados para entender y aprender.

Para muestra un botón. Anteayer, celebramos la primera twitter-entrevista, en la que como dice @FGrau, fue un episodio en el que “abrimos comunicaciones globales”. Una apuesta simple, aunque cargada de intención. Una experiencia intensa como equipo. Un momento histórico a recodar, inmortalizado por una entrañable foto de familia. Estamos orgullosos y se nota.

Nunca he creído en las casualidades. Un familiar cercano a @sandrorosell, a quien conozco en otro contexto sin relación alguna con la (pre)candidatura, me decía que el (pre)candidato tenía la convicción que sería presidente algún día. Eso lo decía hace muchos, muchos años. Ahora es su momento. “Hay que luchar por nuestros sueños y para conseguirlo no hay que dar nunca nada por perdido” cuenta @sandrorosell en su libro ‘Benvingut al món real’ (Bienvenido al mundo real). Sus conocimientos, contactos, empuje y empatía, son hoy más necesarios que nunca.

Él no lo necesita, pero el Barça sí que lo necesita a él.

Estamos convencidos de que se puede mejorar lo que no funciona y que se está fraguando un futuro Barça 2.0. Sabemos que @sandrorosell llegará a la presidencia después de sufrir, pero él –como runner asiduo- sabe que la persistencia, el esfuerzo y la convicción siempre tienen recompensa. Además, en esta carrera, no va sólo.